El Costo de la Ira
por Kyle Butt, M.A.
La Biblia no solamente contiene muchas pruebas infalibles que testifican acerca de su inspiración divina, sino también ofrece muchos mandamientos prácticos que son beneficiosos para la salud y bienestar general de todo ser humano. Uno de estos mandamientos prácticos es encontrado en Santiago 1:19,20: “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios”.
Comenzando con el homicida cruel Caín, y por toda la Biblia, vemos los efectos negativos de la ira humana.
¿Es la Biblia la Palabra de Dios?
Se ha preguntado alguna vez¿ porqué la Biblia es uno de los libros más vendidos de todos los tiempos y porque casi todos los hogares en muchas partes del mundo tienen una copia?
Algunos, me imagino, tienen una Biblia como un amuleto de buena suerte. Otros tienen una copia para mantener una forma de reconocimineto religioso. Y millones tienen una copia porque creen que la Biblia es la Palabra de Dios.
¿Pero es la Biblia la Palabra de Dios y su mensaje especial para la humanidad, o es simplemente una compilación de mensajes creados por el hombre? ¿Cómo podemos saber si es uno a la otra? ¿Qué evidencia existe para apoyar la proclamación de la Biblia de que es “inspirada por Dios?”1 Miremos las siguientes evidencias:
Perdón: El Poder Que Sana
Hace algunos años, durante una visita al Parque Yellowstone, un escritor observó que el único animal con quien el oso grizzli compartía su comida era un mofeta. No era que él oso quisiera compartir su comida mas bien él así lo eligió. Con una sola zarpada de su garra él podría haber matado al mofeta. ¿Así que, porque permitió que el mofeta comiera con él?
Porque él conocía el alto costo de la venganza.
¡Un oso muy inteligente!
Indudablemente él aprendió de la experencia. Lo extraño es que nosotros los humanos muy a menudo no somos tan inteligentes. Algunas veces llevamos con nosotros rencores por años, muy seguido reprimiéndolos de la memoria conciente, y terminamos lastimándonos a nosotros mismos más que a quienes desearíamos ajustar cuentas. No vemos lo dañino que es a nosotros mismos es un espíritu que no perdona.
En su libro, “Ninguna De Estas Enfermedades”, El Doctor S.I. McMillen dice que la ciencia médica reconoce que las emociones, tal como el miedo, la envidia, el resentimiento y el odio son responsables por la mayor de las enfermidades. Se estima que del 60 a 100 por ciento son responsables por las enfermedades.
ÉTICA BÍBLICA PARA MÉDICOS
Mario Cely Q. (Th. M.)
Seminario Teológico Reformado de Colombia (Bogotá)
1. FUNDAMENTOS BÍBLICOS PARA UNA MEDICINA MÁS HUMANA
El humanismo médico actual mira y valora al hombre según los conceptos filosóficos del atomismo (el hombre es un manojo de átomos) y del mecanicismo (el hombre es una máquina descompuesta que hay que reparar). En varios sectores de la investigación médico-científica, la medicina moderna continúa sobre la base del antiguo pensamiento griego el cual, desde el siglo XIX, reapareció bajo la forma del positivismo científico. Triste consecuencia del enfoque positivista es el desprecio que tienen muchos médicos por la opinión divina acerca del hombre según consta en la Biblia. Esto, ha producido una medicina totalmente alejada de su propósito básico: colaborar con Dios en el rescate del hombre que está enfermo moral, espiritual y físicamente, y esto a escala universal.
Es necesario, entonces, que de forma crítica examinemos los principales fundamentos de la cosmovisión judeocristiana sobre el hombre, presentados aquí como una refutación al humanismo médico-científico[1] y como una invitación al sano filosofar de quien quiere ser un buen médico.
¿Cómo puede influir el dinamismo de un enfermo en el curso de su enfermedad? Por regla general, cuando caemos enfermos o sufrimos un accidente, solemos adoptar el papel de «víctimas» más que de «actores». Nos sentimos «agredidos» por un elemento externo ajeno a nuestra propia naturaleza y, en consecuencia, como miembros educados en una sociedad tecnificada que tiende cada vez más a jugar un papel protector ante el enfermo, acudimos a los «especialistas» para que sean ellos quienes actúen y resuelvan nuestro problema, limitándonos, por nuestra parte, a mantener una actitud pasiva frente a su actuación profesional. Esta es una visión muy simplista y superficial del problema de la enfermedad, que no se halla exenta de profundas repercusiones.
Si bien es cierto que para conseguir una terapia efectiva es necesario que el enfermo adopte una actitud resignada y obediente, no es menos cierto que una actitud dinámica y positiva puede ayudar tanto o más a su recuperación. La curación psíquica, eliminar los sentimientos de culpa y remordimiento, es tanto o más importante que la somática si lo que se pretende es alcanzar a una curación integral y definitiva.